miércoles, julio 22, 2009

Chiringuitos.

La anunciada supresión de los tradicionales "chiringuitos" playeros ha provocado toda una alarma social - como ahora se dice - en los habituales usuarios de nuestras playas que no acaban de entender como se les pretende privar de ese veraniego placer de acodarse en la barra y tomar una cerveza bien fresquita, mientras charlan con los amigos o, simplemente, contemplan sosegadamente el bullicio sobre la arena y el ir y venir de las olas, a lo lejos...
Pero, por lo que se ve, o quitamos los perniciosos bares playeros, llamados "chiringuitos" o nos quedamos no ya sin playas sino sin costas, que tales establecimientos efímeros representan - para determinados colectivos ecologistas - una clara amenaza, tésis que sobre la marcha asumen ciertos responsables públicos que inmediatamente y al calor de las presiones enseguida anuncian una contundente actuación contra los mismos, lo cual como digo y es lógico ni entienden ni aceptan el común de los sufridos mortales, contribuyentes por otra parte de las administraciones que quieren acabar con esos placenteros refugios para la época veraniega.
Y desde luego hay que proteger la costa, como es preciso cuidar de los espacios naturales, auténticas reservas de la biosfera, preservar el litoral y evitar masificación de edificaciones en lugares tales como la extensa línea costera de nuestra tierra y no digamos de España. pero de eso a declarar la guerra a los "chiringuitos" está claro que media un abismo y no entenderlo así supone un evidente signo de confusión de la realidad social en la que vivimos...
Así es que, menos ataques al modesto disfrute de los ciudadanos y más respeto por las costumbres en las que se basa, en buena medida, nuestra manera de ser.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas noches Don Andrés,tiene usted toda la razón del mundo. Espero que en virtud de la gran difusión de sus opiniones a través de esta vía virtual, haga rectificar a las personas "inteligentes" que poseen la capacidad de decisión en el tema en cuestión.

Andrés L. Cañadas dijo...

No pretendo dar lecciones a nadie; tan solo manifestar mi opinión sobre este asunto y tampoco encuentro explicación a la "manía" que ha entrado a algunos de acabar con uno de los símbolos de nuestra cultura veraniega. ¿O acaso no forma parte el Chiringuito de una forma de ser, manifestarse y vivir de nuestra tierra...?

Anónimo dijo...

Don Andrés perdone si me he explicado mal. Es muy lícito que usted no pretenda dar lecciones a nadie pero imagino que debe ser consciente que SUS OPINIONES no son una opiniones baladí sino que se trata de una opiniones que provienen de una persona poseedora de una merecida relevancia social y de una magnífica trayectoria profesional que le avalan.
Por favor, le ruego encarecidamente que siga realizando esta labor tan enriquecedora. Quiero creer que dicha labor de reflexión no puede ni debe caer en "saco roto"

Al hilo de su pregunta, pienso que una España sin chiringuitos es una España con su identidad mermada.

Andrés L. Cañadas dijo...

Estimado comunicante, he entendido perfectamente el sentido de su comentario y espero que usted entienda el de mi contestación, que no encierra ninguna molestia por mi parte y si el dejar claro que se trata de mi propia opinión sobre el asunto, a la que amablemente le otorga mayor capacidad de influencia de la que tiene en realidad. De todas formas, muchas gracias y, por supuesto, que estoy a favor de los Chiringuitos - los de verdad y no los pubs camuflados - en nuestras playas.

Anónimo dijo...

Don Andrés le honra su comentario porque es usted una persona humilde. Hoy día, en Jerez de la Frontera hay pocas personas con algo más que una fachada; de ahí que valore tanto sus opiniones.
Por cierto, me agrada que usted haya dedicado un espacio en su blog a nuestro querido Talgo .

Ley de Costas dijo...

Mientras Rajoy dice "Los chiringuitos dan alegría y lucharé para que no se los carguen" el PP condena a muerte a los últimos chiringuitos de la provincia de A Coruña

http://leydecostas.blogspot.com/2009/08/el-pp-condena-muerte-los-ultimos.html